Un reciente estudio sociopolítico ha sacudido los cimientos del análisis electoral en España: según los datos, diez de cada diez votantes de Vox no se han leído el programa. La sorpresa no termina ahí. El informe añade, con una serenidad admirable, que el motivo principal es que “no sabían leerlo”. El hallazgo ha generado reacciones diversas. Desde ciertos sectores se ha pedido prudencia y “no estigmatizar a nadie por sus dificultades con la lectura”, mientras otros han señalado que, quizá, el problema no es tanto la falta de lectura como el exceso de confianza en eslóganes con letra grande y pocas subordinadas. Los investigadores explican que el experimento consistió en entregar el programa electoral a varios voluntarios. Algunos lo usaron como posavasos, otros como abanico improvisado, y un pequeño grupo destacó por su creatividad al emplearlo como nivelador de mesas cojas. “Es un documento muy versátil”, concluye el informe. Un portavoz anónimo intentó restar importancia a ...